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lunes, 24 de diciembre de 2012

TIEMPO DE GROSELLAS


¿De dónde llegaron las grosellas…? ¿La trajeron los españoles cuando con la espada, el idioma, los caballos, el cerdo y las ovejas andaban conquistando estos territorios y desde entonces fue arbusto creciendo a orillas de los papales o a la sombra de ciruelos y manzanos al final del huerto? Con el enigma de su origen a cuesta, soportando lluvias y aleteos de zorzales fueron creciendo las matas de grosellas.
                Aquí en el sur las grosellas más comunes en nuestros huertos parece ser una especie hibridada del grosellero espinoso o uva espina (Rives uva - crispa) una variedad de las silvestres Rubes rubrina europeas. En este archipiélago las grosellas crecen bajo un sol mezquino y muy pocas llegan a ser rojas, lo común es un verde traslucido de tantas gotas de lluvias que resbalan por sus redondas mejillas. Pero el enigma de los sabores que este fruto guarda se descifran en las empanadas repletas de grosellas verdes, duras, acidas, antes de madurar. Grosellas picadas en cuatro partes y encerradas con azúcar en la cárcel de la masa que en el horno de la estufa a leña el calor apresa en almíbar la acidez de la grosella derrotada. Probar en el desayuno una empanada de grosellas, es lo más cerca de estar del paraíso en las mañanas de los días húmedos de este diciembre que parece un tenebroso agosto de un invierno escrito con lluvias torrenciales y ventarrones inesperados que desmejoran el ánimo y nos encierran en casa.

Pero el mundo cambia cuando disfrutamos la acidez azucarada de una empanada de grosellas, con una humeante taza de negro y amargoso café de grano ahogado por el agua caliente en una bolsa que contiene un pequeño oscuro mar repleto de perfumes contradictorios, entonces, el color gris de la mañana se vuelve verde oscuro de grosellas madurando en una colina abierta a los paisajes que muestra un horizonte de islas en su lejanía.
                ¿De dónde llegaron las grosellas…? ¿Quién las trajo hasta los huertos a crecer custodiando lechugas y repollos?; En los recuerdos de mi infancia también están las matas de grosellas que crecían en el patio de la casa en un pueblo donde el tiempo se medía por los días que demoraban los barcos en regresar con su carga de emigrantes. En sus calles no había pavimento y las veredas estaban limitadas por cercos de tablas o estacas de ciprés y canaletas de maderas que al mar llevaban el agua que caía del cielo hecho goterones de lluvias torrenciales.

Recuerdo mis años de estudiante. Todo el pueblo dormía salvo nosotros que cada mañana caminado al colegio, cruzábamos calles hechas de silencios y zorzales. Mis hermanos y yo íbamos serios y apurados llevando los cuadernos y libros de lectura bajo el brazo, encerrados en una bolsa plástica para protegerlos de la lluvia. El bolsón era cosa de ricachones. Repasábamos mentalmente las materias preparándonos por si teníamos la mala suerte de en esa mañana ser los elegidos para la interrogación de cada día. Con nosotros iba el recuerdo de los sabores encontrados en el desayuno que en la mesa de la cocina, sobre un mantel de flores dibujadas en el plástico, encontrábamos preparado por nuestra madre como si aquello fuera un deber religioso de cada amanecer cuando tras las colinas había desaparecido el cielo oscuro con su rio de estrellas, la Vía Láctea, el camino de Santiago le llamaba el abuelo, y así también mi madre que nos servía rebanadas de pan cubiertas por una trasparente escarcha de mermelada de grosellas, el gusto de ese pan es un recuerdo que dura toda la vida. El pan hecho en casa, las empanadas y su acidez redonda, el dulce perfume de las mermeladas de grosellas, solo unas manos privilegiadas podían haberlas preparado, destilaban, ternura, calor, aroma.

Los alimentos hechos en casa es un placer que muy pocos disfrutan en este mundo telemático; disfrutarlos es comparable al atardecer, - después de haber trabajado todo el día- , caminar por una solitaria playa pedregosa seducido por la posibilidad incierta de descubrir algún misterio que el mar esconde. Estas palabras, que muchos consideraran pensamientos disgregados, cobran sentido cuando miramos mas allá de nuestras costumbres cotidianas, y nos vemos en un supermercado eligiendo un pan hecho para todos, y ninguno, que se amontona en los estantes como pescados en un mostrador de feria o cuando cada mañana nos engañamos con una mermelada de artificiales sabores construidos con saborizantes y edulcorantes escuchando sin ver las malas noticias que difunde la televisión que cuelga de la pared de la cocina living comedor.


domingo, 2 de septiembre de 2012

CHILOE TAMBIEN PROTESTA POR LA MALA EDUCACION CHILENA

La lluvia y el frío del invierno austral no detuvieron el entusiasmo ni la energía para protestar porque en Chile se está destruyendo la educación pública.
Casi 1500 profesores, estudiantes, trabajadores de la educación y apoderados llegados desde los distintos pueblos de la isla grande de Chiloé marcharon por las calles de Castro.

Profesores de Chonchi, Dalcahue, Quellón, Puqueldón y otros lugares de Chiloé llegaron hasta la capital provincial para protestar contra el gobierno de los herederos de la dictadura pinochetista.
Este martes en todo Chile se realizó una de las mayores protestas estudiantiles que en Santiago, la capital del reino pinochetista, arrancó como un carnaval callejero con baile al ritmo de tambores, y culminó con gases lacrimógenos, corridas y violentos choques entre policías y manifestantes.
Esta manifestación, una de las más masivas realizadas en Chile, en esta lejana isla comenzó en la Casa del Profesor y marchó por las principales calles de la ciudad. Nadie les regaló un chokamn a los cientos de cientos de profesores, alumnos, apoderados y trabajadores de la educación que con paraguas se protegían de la lluvia que inclementemente los acompañó durante el recorrido.

Gritaban bajo la lluvia; "el profesor está en la calle pidiendo dignidad", caminaban por entre las pozas de agua portando letreros y pancartas que acusaban que la educación chilena se convierte en un comercio.
Los profesores con su protesta demostraban que quieren en las salas de clase de este país endeudado una pedagogía más humana y solidaria.

"El profesor consiente en la calle está presenta. El profesor facista en la calle pasa lista". Era el grito para denunciar a aquellos profesores que permanecieron en sus escuelas impartiendo una educación precaria, sin dignidad, ni valores.
Los cielos cubiertos esconden el Sol de una educación de calidad pero nada detiene el entusiasmo por buscar nuevos caminos en esta educación que es un buen negocio para los empresarios de este gobierno de los herederos de la dictadura.
Con la alta convocatoria a la marcha, en todo Chile, los profesores, estudiantes y apoderados le están dando "una señal potente" al Gobierno de que "el movimiento estudiantil sigue vivo y sigue convocando a las grandes mayorías de nuestro país". " Aquí hay un mensaje claro: El movimiento sigue vivo porque nuestras convicciones siguen intactas, porque nuestra fuerza como movimiento está en que la ciudadanía no va a volver a la pasividad y es hora que el Gobierno empiece a hablar de educación ".
Se ha terminado la marcha los letreros y pancartas adornan el kiosco de la Plaza de Castro mientras los dirigentes de los profesores agradecen la convocatoria e invitan  a los profesores llegados desde Quellón, Queilen, Achao y distintos lugares de la isla grande a tomar un café en la sede del Colegio de profesores.
La lluvia no borra el entusiasmo de los profesores rurales llegados desde lugares aislados de Chiloé hasta la plaza de Castro a pedir por una educación de calidad.
La marcha a terminado los letreros abandonados mientras baila la Pincoya con gestos siuticos rodeada de unas toninas plásticas en la Paza de Castro.
El siguiente video muestra la masiva marcha estudiantil en Santiago. 150.000 estudiantes, profesores, padres y trabajadores pidiendo se acabe el comercio y el endeudamiento en la educación.