domingo, 27 de septiembre de 2009

EL PRIMER VUELO ENTRE CHILOE Y PUERTO MONTT

Aeroplano BleriotTalcahuano” de David Fuentes antes de iniciar el primer viaje aéreo entre Ancud y Puerto Montt llevando como pasajero a Federico Mucke. Ancud. 1916. Fotografía Rodrigo Muñoz C. Ancud, Imágenes Temporales. 2006
Aeroplano Bleriot "Talcahuano"
Una mañana de principios de diciembre del año 1916, los habitantes de Ancud vieron desembarcaban un armatoste desde un barco de la armada que en la madrugada había arribado desde Punta Arenas. Era un avión hecho de lona y palos. Un aeroplano Blériot bautizado “Talcahuano”, propiedad del aviador David, “el viejo”, Fuentes Sosa, uno de los pioneros de la aviación, que en Etampes, Francia, había aprendido el arte de volar. Llegaba hasta Ancud después de cruzar el Estrecho de Magallanes. El primero de noviembre demoró veintitrés minutos en volar desde Punta Arenas hasta Porvenir, en Tierra del Fuego, una proeza realizada en los inicios de la aviación, y que hoy en Chile nadie recuerda.
El desembarco del avión fue una novedad que atrajo hasta el puerto a todo el pueblo. El avión sin sus alas, estaban con lazos amarradas al fuselaje, pasó cerca del mercado arrastrado por una yunta de bueyes y una muchedumbre seguía a ese extraño aparato. Cuando pasó cerca de la estación de ferrocarril las ancianas y señoras de campo arropadas en sus rebozos se persignaban asustadas sin poder entender que máquina era aquella que iba por ese camino acompañada de una enjambre de inquietos chiquillos que más estorbaban que ayudaban en el trasladado del aeroplano hasta las planicies a orillas del Pudeto. Una extensa pampa de la que se hizo un improvisado campo de aviación donde Fuentes Sosa realizaría acrobacias y pasearía por los cielos a los valientes que se atrevieran a desafiar la ley de gravedad. Clarisa Serpa, anciana de ochenta y cuatro años y muy buena memoria, a mediados de la década de los ochenta recordaba entusiasmada en su pintoresco lenguaje isleño: “Ese avión de alas grandes, rugía en el cielo, y parecía que se iba “caendo, caendo” encima del pueblo y de pronto parecía que tocaba el suelo, se enderezaba, y se iba derechito, palla´ pa Ahui. Venia desde Pudeto y dijeron que volaron con ese piloto señoritas de sociedad y oficiales del regimiento Chiloé, que en esos años estaba aquí en Ancud”.
David Fuentes Soza, "El Viejo"
Después de esas “volaciones”, como escribió la Cruz del Sur cuando publicó la noticia; decidieron celebrar y para mejor recordar esos prodigios nunca antes vistos, las autoridades civiles y eclesiásticas junto a los vecinos mas connotados de la ciudad ofrecieron una cena de camaradería en los salones del Club Conservador deseaban agradecer homenajear a tan valiente aviador las maravillas vividas esa tarde. Durante la cena Federico Mucke, joven intrépido, hijo del dueño de la Cervecería y la Planta de Electricidad, se le ocurrió la idea de desafiar al pionero aviador a realizar la proeza de hacer un viaje aéreo entre Ancud y Puerto Montt, un raíd se decía en esos años.
En Ancud la familia Mucke elaboraba una cerveza que era famosa en todo el archipiélago, cerveza de un sabor jamás igualado, y que por esas leyes que nadie entiende no se podía degustar en Castro ni en ningún lugar fuera del departamento de Ancud. Muchos castreños viajaban hasta la estación de Puntra por el puro placer de beber la cerveza de los Mucke. Esa noche de cenar y bailar celebrando las proezas del aviador Fuentes Meza las autoridades ancuditanas y otros ciudadanos connotados apoyaron entusiastamente la realización de ese raíd que uniría Ancud con Puerto Montt, toda una proeza en esos años cuando se iniciaba la aviación. El avión Bleriot sobrevolaría el Canal de Chacao, en esos años a nadie se le hubiera ocurrido el disparate de imaginar la sombra de un puente encima del canal que separaba Chiloé del continente. El aviador y su pasajero pasarían sobre el antiguo pueblo de Calbuco, y si no tropezaban con dificultades a mediodía aterrizarían en Puerto Montt.

Ancud año 1949. Calle Libertad
Al amanecer del 10 de diciembre de 1916 “El Viejo” Fuentes y Federico Mucke iniciaron su viaje, llevaban la primera correspondencia aérea entre el archipiélago y el continente. El alcalde de Ancud escribió una carta al edil de Puerto Montt. Pero cuando cruzaban el canal de Chacao, a eso de las siete de la mañana, el aeroplano fue envuelto por una espesa neblina. Esa misma que esconde al puerto cuando por Ancud dicen se aparece el Caleuche. La brújula dejó de funcionar y un viento de travesía desvió la maquina de su rumbo, sin visibilidad ni dirección conocida pasaron las horas y el combustible se agotaba. Pero los temerarios aviadores no perdieron la calma, en cuanto disminuyo la niebla decidieron aterrizar en una playa pedregosa, era la localidad de Contao, en Chiloé Continental. El administrador de un aserradero dedicado a la explotación del alerce les facilitó una lancha para fueran a buscar combustible a Calbuco donde comieron y descansaron un par de horas, y a media tarde desde Calbuco regresaron en la misma lancha a Contao, y al día siguiente se atrevieron a continuar su odisea.
A mediodía el avión rodaba por la playa de Contao tomando velocidad para emprender el vuelo, los trabajadores del aserradero, y los habitantes de Calbuco que acompañaron hasta Contao a los aventureros aviadores por la pura curiosidad de conocer un aeroplano, miraban maravillados como ese armatoste hecho de lona y palos, haciendo un ruido que rebotaba en los cercanos cerros cordilleranos provocando un trueno de nubes derrumbadas, se elevaba rumbo a Puerto Montt. Ciudad adonde llegaron a las seis de la tarde de ese día. Ese fue el primer viaje aéreo entre Chiloé y el continente. Es este viaje, en esos años de inicios de la aviación fue una hazaña de valientes conocida en todo Chile, y hoy es uno de los tantos intangibles patrimonios culturales olvidados por este cultura construida de fanfarrias y espectáculos.

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